"…una extraña claridad mortecina comienza a revelar un siniestro paraje: en torno mío hay restos humanos; plagado de cuerpos está el páramo hasta donde alcanzan a ver mis ojos ya marchitos; y un susurro se alza y se repite como eco sin fin dentro de mis oídos secos. Cadáveres, miles de ellos, parcialmente ocultos en tierra estéril. Las cabezas agusanadas, regadas por todas partes, se mueven lentamente y comprendo que son aquellos muertos quienes elevan sus lamentos terribles y discordantes, como un coro maligno que brama un canto destemplado de perpetuo rencor, de furia insatisfecha. Estoy conectado con ellos; son mis muertos y los muertos de mis padres, acumulados por siglos".
¿Qué hay en el lado oscuro de la luna para un hombre lobo? ¿Qué sueña la bestia en tanto aguarda el Plenilunio para salir de nuevo a matar y devorar?