Parte del terror que inspiran las historias de licántropos, radica en la sospecha, casi en la certidumbre de vernos reflejados en el monstruo asesino aprisionado en un cuerpo que apenas puede contenerle y que logra liberarse cada luna llena para escapar brutal y hambriento.
Carlos L. Alvear retoma la antiquísima leyenda del hombre lobo y la traslada a la insólita realidad de nuestro México, con su propia magia y misterio. Utilizando una enorme gama de elementos de cultura, historia, creencias, supersticiones y sincretismos. Nos la entrega así, una historia con estilo único, en la que se enredan en baile espectral: la brujería, el chamanismo, las leyendas prehispánicas; en escenarios fantásticos pero reales, unos majestuosos, otros siniestros: la ciudad fantasma Real de Catorce, cerca de Matehuala; el mercado Sonora, especializado en brujería, en la Ciudad de México; los bosques nubosos de Michoacán y Durango, y muchos más que muestran un mosaico sorprendente.